La reina de Sabá

“Entonces dijo al rey: Era verdad lo que había oído en mi tierra acerca de tus palabras y de tu sabiduría. Pero yo no creía lo que me decían, hasta que he venido y mis ojos lo han visto. Y he aquí, no se me había contado ni la mitad de la grandeza de tu sabiduría. Tú superas todo lo que había oído. Bienaventurados tus hombres, bienaventurados estos tus siervos que están delante de ti continuamente y oyen tu sabiduría. Bendito sea el Señor tu Dios que se agradó en ti, poniéndote sobre su trono como rey para el Señor tu Dios; porque tu Dios amó a Israel afirmándolo para siempre, por lo cual te ha puesto por rey sobre ellos para hacer derecho y justicia..”. 2 Crónicas 9:5-8

Podemos estar seguros de que la reedificación de ciudades, así como la construcción del Templo realizadas por Salomón fueron noticias que llegaron a todos los confines del mundo antiguo. El hijo de David de esta manera llegó a cumplir la promesa de Dios dada a David su padre, pero todo Israel sabía que aquella promesa miraba al Mesías, un trono que permanecerá para siempre”.

Leyendo el capítulo 9 de 2 Crónicas, podemos notar varios paralelos que hay entre Salomón y Jesús:

– La reina de Sabá, se sorprendió de su “sabiduría” respondió todo lo que tenía en su corazón, …, si miramos a la mujer samaritana decir “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho”.

– La reina de Sabá, se sorprendió de “las vestiduras” de sus ministros, siervos, y coperos, … , nosotros sabemos que el Señor no solo nos quitó el pecado, sino que nos ha dado “vestimentas de gala”.

– La conclusión que llega la Reina de Saba, son las mismas que podemos decir con toda seguridad de nuestro Señor: (2 Crónicas 9:6-8)

  • Era verdad lo que había oído en mi tierra (de ti)
  • Pero yo no creía lo que me decían
  • No se me había contado ni la mitad de (tu) grandeza
  • Bienaventurados estos tus siervos
  • Bendito sea el Señor tu Dios que se agradó en ti
  • Porque tu Dios amó a Israel afirmándolo para siempre.

“La Reina del Sabá se levantará con esta generación en el juicio y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y miren, algo más grande que Salomón está aquí.” –  Mateo 12:42

De las palabras de Jesús se desprende que la Reina de Sabá conoció al Dios de Salomón, finalmente ella dio al rey todo lo que traía (v.9), lo cual no se compara con la salvación que recibió, aun así, Salomón, retribuyó de la manera que solo Dios lo hace: “dio a la Reina más de lo que había traído al rey”.

El llamado de Dios sigue vigente “volved…, el doble te restituiré”:

“Volved a la fortaleza, oh cautivos de la esperanza; hoy mismo anuncio que el doble te restituiré.” - Zacarías 9:12

“Camino de salvación y sus efectos” Proverbios 11

Proverbios es un libro que esta presente en el corazón de San Pedro quien lo menciona en 1 Pedro 4:18 (Proverbios 11:31) y seis versículos después repite con Prov. 11:2 o Prov. 3:34 «Dios resiste a los soberbios, pero se muestra favorable a los humildes.». El capítulo 11 de proverbios al que alude San Pedro, se puede interpretar como el camino de salvación, para esto el Señor pone delante de nosotros Su estándar, versículo 1 “El Señor aborrece las balanzas adulteradas, pero aprueba las pesas exactas” hay solo dos opciones, si soy honesto debo reconocer que el Señor me aborrece, no soy una persona integra, no me puedo comparar a una pesa exacta.

Luego en versos 2 al 8 el Señor nos llama a responder con honestidad, abrazar integridadde la vida de Cristo y su justicia, que nos libra de la muerte y nos corrige en el camino y nos pone a salvo con su sangre.

Luego en versos 9 al 18 Los efectos de la verdadera conversión son apreciar al prójimo, escucharlo, ser discreto respecto de lo confiado, bendición para la comunidad, (10,11, 14), el verdadero creyente es misericordioso, es bondadoso con lo cual se gana el respeto, lo cual es un beneficio para sí mismo.

Luego en versos 22 al 26 el cristiano se torna humilde, misericordioso y generoso.

Luego en versos 27 al 31 ”El que madruga para el bien, halla buena voluntad; el que anda tras el mal, por el mal será alcanzado. El que confía en sus riquezas se marchita, pero el justo se renueva como el follaje. El que perturba su casa no hereda más que el viento, y el necio termina sirviendo al sabio. El fruto de la justicia es árbol de vida, pero el que arrebata vidas es violento. Si los justos reciben su pago aquí en la tierra, ¡cuánto más los impíos y los pecadores!

El creyente verdadero busca la voluntad de Dios, tiene vida devocional (madruga para el bien) pone su confianza en Dios (el creyente se renueva día a día en Dios), busca continuamente la justicia y su conducta y acciones muestran que su ciudadanía está en los cielos, logrando el fin del creyente la santificación, simbolizada aquí por los frutos de justicia transformando su existencia hasta llegar a ser un árbol de vida.

Elijamos lo correcto: la honestidad delante de Dios, y encontraremos ser vestidos de la justicia de Cristo para caminar en integridad por medio de su Espíritu Santo y llevar frutos de justicia, misericordia y bondad, como hijos del reino de Dios.

ETERNIDAD EN LAS PALABRAS DE JESUCRISTO

Los últimos meses con un grupo de hermanos de la Iglesia Presbiteriana de Chile realizamos un estudio del Evangelio de San Marcos, capitulo por capitulo, el estudio nos sorprendió a través de la conexión que existe en todo el relato, y también nos llevó a meditar sobre la eternidad de las palabras de Jesucristo, tanto en este evangelio como en otros, por ejemplo:

Parábola del Sembrador: el Señor en pocas palabras expone como será la historia de la iglesia hasta su segunda venida, el evangelio será comunicado como una siembra hacia los corazones endurecidos, de esta manera en un breve relato el Señor expone una historia con alcances eternos.

Aunque no está en este evangelio la Parábola del hijo prodigo brilla en este mismo sentido: El Señor está hablando de quienes conformarán el pueblo del Señor, es decir, en un breve relato narra la historia de millones que en toda la historia han llegado a los pies de Cristo, por esto nuestro testimonio es parte esencial de quienes somos en Cristo, no debemos olvidarlo ni menos ocultarlo, es vida para otros y la base de nuestras relaciones como hermanos y amigos en Cristo.

En capítulo 12 el Señor en pocos versículos narra a historia de los labradores malvados, en un mensaje dirigido a los líderes religiosos de la época, con lo cual, resume toda la historia de Israel y como han sido en su relación con Dios, poco menos de 2000 años de historia.

En capítulo 14 el Señor celebra la cena pascual, al finalizar indica que será entregado, para luego pasar a establecer la santa cena, es decir en esta noche de Pascua el Señor pone en medio del viejo pacto y del nuevo pacto su sacrificio en la Cruz, abarcando un periodo desde el éxodo hasta su segunda venida, es decir, poco menos de 4.000 años de historia.

En capítulo 7 de Marcos el Señor habla sobre lo dañino que llega a ser cambiar la Palabra de Dios por mandamientos de hombres, el cual es un tema de suyo relevante a la luz de los siglos posteriores a su venida, principalmente por la actitud de la iglesia católica romana.

El capítulo 9 y 10 el Señor bendice a los niños y utiliza términos durísimos para desenmascarar todo el pecado sexual, siendo un mensaje que a la luz de los hechos actuales pareciera que el Señor estuviese mirando siglos y siglos por delante, la corrupción de parte la iglesia hasta nuestros días.

Por otra parte, es interesante reconocer que muchos milagros solo serian realizados por el Mesías, como la sanidad de un leproso, o un endemoniado sordo y mudo, que llevó al rechazo de los lideres diciendo que operaba en él “Beelzebú”.

Que decir de todas las veces que el Señor cumple las escrituras, citando a Zacarias, Isaías, los Salmos, etc., haciendo ver claramente que es el Señor de la historia.

Esto es solo una muy pequeña parte de todo lo que pudimos comprender del Evangelio, el cual espero sea un estimulo para no abandonar el estudio de los textos sagrados.

Todo lo anterior, debe movernos a meditar en una manera más sublime de la persona y obra de Cristo como verdadero Dios, para que sin temor a equivocarnos nos arrodillemos ante el a adorar su nombre.